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Sexo - Relatos eróticos

Mi primera salida loca despus de empezar la PrEP

Publicado: 2017-08-04 - (material solo para adultos)

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Para los que no saben, cuando uno no tiene vih, se hace unos exámenes de rutina extra y si todo sale bien puede tomar una pastilla de un medicamento que se llama Truvada (1 pepa al día) y eso no lo deja infectar del sida, eso se llama PrEP.

Ojo le pueden pegar otra venérea, pero vih no o bueno el riesgo es muy chiquitico y a los que nos gusta la leche adentro y no tenemos el virus del vih pues esta es una buena alternativa.  Ojalá tanto activista vivo que dice trabajar por los derechos de los gays algún día promovieran que eso sea incluido en los programas de prevención del sida de Colombia. 

Pero bueno, al punto.  Yo salí bien de todo y conseguí con un amigo esta medicina, en Colombia no es un medicamento libre, sale costoso el frasco de 30 pastillas, pero para mí valía la pena probar... La cosa es refácil, uno se toma una pepa de esas durante 8 días con mucho juicio y muy en serio... y ya está!  Era mi noche # 9 y ya me había tomado mi novena pepa, me la tomé durante dos días más la pepita jajaja  para asegurar jajaja  (si vas a seguir culiando sin condón, la sigues tomando a diario) 

Me hice mi ducha anal como siempre, pero esta vez era casi como un ritual... estaba dispuesto a recibir el semen de mis amantes directamente en mi culo, guardaría cada descarga de leche de mis machos dentro de mi ano; eso no había pasado en dos décadas!!!  Eso ya le daba otro ángulo al sexo de esa tarde-noche.

Eran las 5 de la tarde de ese jueves y yo estaba ingresando a un conocido video del barrio chapinero en Bogotá.  Dejé mi chaqueta y mochila en recepción.  Pedí una cerveza (no interfiere con la pepa).  Estaba temprano, yo francamente estaba muy nervioso... ¿funcionaría ese "escudo protector"?  Yo había hecho todo lo indicado por el médico, fui juicioso tomándome la pepa, el medicamento era de buena calidad, así que de mi parte estaba hecho todo, ahora le tocaba a la pepa... jejeje 

Había tipos buenos, otros interesantes, bonitos, en fin, la cosa estaba entretenida.  Me tomé otras dos cervezas, subí, me metí en un cuarto semi oscuro y vi como alguien arrodillado le chupaba la verga a un muchacho con corte de militar...  blanco, cuerpo delgado pero fibroso, testículos de buen tamaño, medio lampiños, una verga larga de unos 20 o 21 cms,  gruesa, con una ligera curva hacia abajo...  se resaltaba un tatuaje de tres estrellitas que van llegando a su verga.

Me hace una seña para que me arrodille y ponga mi cara al lado de su verga, yo obedezco; quien chupa lo hace bien, pero siento que yo lo puedo hacer mejor, jejeje  se vuelve un reto... él le saca la verga a su mamador y me la entrega a mí, sin aspavientos yo engullo tremendo trozo de carne, es una verga torcida perfectamente diseñada para que se te vaya garganta abajo.  Era tremendamente placentero para los dos.  Saqué mis mejores dotes y funcionaba, ese macho estaba loco, me pedía más, de repente se paró se subió el pantalón y me agarró de la mano y me llevó a una cabina cercana.

Cerró la puerta y de un solo gesto me puso la verga enfrente de la boca y yo seguí mamando.  Así seguimos otros 10 minutos.  Su pene estaba muy duro, algo que de manera muy placentera me llamó la atención, por que así estuvo todo el tiempo.

- Dame culo - me susurró al oído

- ¿tienes condón? - me preguntó

- Claro - Le contesté y se lo puse

No sería a pelo, pero con semejante flaco tan rico y con esa virilidad y verga, por favor!

- Me puso en cuatro y me empezó a penetrar... lo hacía suave, despacio, pero con determinación.  Por el acento, era paisa.  En cuestión de minutos su verga ya llenaba mi culo entero, el se meneaba delicioso y a muy buen ritmo... de cuando en vez se aceleraba y me daba con todo y hasta bien adentro, tanto así que me alcanzaba a lastimar un poco, esa verga curva era una delicia.

Me daba y daba de forma incansable y con fuerza... rotábamos por varias posiciones, pollo asado, arriba de él, debajo, de pie, en ángulos, en fin en todas las formas que permitía el incómodo sillón de esa cabina.  Yo lo único que pensaba era que mi culo estaba que ardía de placer, lo demás luego.

Paré un instante para reemplazar el condón, así que se lo saqué con una mano y me agaché para tomar otro.  Mientras abría el empaque, me empezó a puntear sin condón... su verga se empalmó bastante... luego de estarme punteando un poco, puso saliva y suavemente me la enterró hasta sus bolas...  yo temblaba de dolor y placer.  Me enterró su pene un par de minutos y la sacó.  Como si nada yo le puse el condón y seguimos la faena.

Estando en cuatro y el bien encima mío, hizo un rápido movimiento y se quitó el preservativo...

- Estas sano o que - Me preguntó

- Hasta donde sé, sí.

Puso saliva en la punta de su verga y me la mandó hasta donde se podía.  No soporté el envión y tuve que gritar un poco...  pero segundos después yo quería más.  Agarró un ritmo frenético y fuerte, yo sentía su pene duro como una roca, pase mi mano por sus bolas y estas estaban recogidas...  signo inevitable de una eyaculación...

Imaginé por un instante su leche a borbotones entrando a mi culo e inundando de semen toda mi cavidad... en ese momento me relajé más y permití que mi hombre penetrara con más fuerza y ahínco encontrando menos resistencia...  así siguió por otros 10 minutos, ese macho era incansable...   de repente exhaló con tal fuerza que me erizó la piel y en ese mismo momento pude sentir sus chorros de leche en mi culo, eyaculaba y me empalaba más, como queriendo meter su leche más y más adentro.

Se movía habiendo eyaculado, increíble.  Así estuvimos un rato, yo aún con su mástil dentro de mí; de repente sentí que de nuevo se ponía duro.

- ¿Cómo? - le dije - ¿eres capaz de seguir? - le pregunté

- Claro y hasta más - me contestó y se echó a reír

Me encantaba la idea de seguirla, pero el lugar estaba realmente incómodo.  Le propuse que nos tomáramos una cerveza.  Nos tomamos la cerveza y estuvimos de acuerdo en que queríamos culiar más.  Por cierto, el hombre se llama Victor y es de Armenia.

- Hey ¿no te gustaría que te culiaramos dos al tiempo? - me preguntó

- Rico, pero y ¿quién?

- Ni idea, tocaría buscar...

La verdad yo ya sabía quién podría hacerlo, ya que alguien con quien yo había culiado en el pasado en un trio, estaba allí.  Es un hombre que trabaja en la instalación de torres, tiene un cuerpo muy bien formado y una verga deliciosa.  Es de unos 18 cms, gruesa, recta, pero además arrecho como el solo.  Se mueve increíble.

Bajamos a buscarlo.  Charlamos con él un rato.  Victor y él congeniaron.  Pedimos tres cervezas y subimos al segundo piso de la casa.  Nos metimos a un cuarto grande con aparatos de gym y cerramos la puerta.  Victor sacó un porro.  Los tres fumamos y botamos el humo por la ventana.  No había mayor olor. 

No habíamos terminado el porro y yo ya estaba en cuatro encima de un butaco de gimnasio y Victor me estaba dando la tunda de nuevo.  Su verga vigorosa entraba hasta las bolas y salía hasta la punta del glande, ese hombre gemía de placer.

Mario (el nuevo) terminó el porro mientras embutía toda su verga entre mi boca.  Casi eyacula un par de veces pero se contuvo.

Ahí estaba yo con la boca y mi ano llenos.  Disfrutando plenamente de ese par de machos energéticos.

Luego de un tiempo de estarme penetrando de manera fuerte, Victor apretaba contra su cuerpo mis caderas y estaba dando arcadas de nuevo, derramando su leche por segunda vez dentro de mi culo. Y como la última vez, siguió moviéndose durante un rato...

Yo se la seguía mamando a Mario, pero cuando Victor eyaculó, noté un mayor interés de Mario por penetrarme.  Le tocó el hombro a Victor para que se retirara.  Nos pusimos de pie.

- ¿Vamos sin condón? - me preguntó Mario

- Si quieres uno, hay en el bolsillo de mi pantalón. - Le contesté.

- ¿Hey Victor te viniste bastante? preguntó Mario

- Siempre - Le contestó Victor

Mario me apoyó contra la pared y me acomodó la altura del culo a su antojo y completamente erecto, empujo su verga hasta el fondo.  Yo solo sentía cómo golpeaban sus testículos contra mis nalgas.

Victor se acercó y empezó a besarme, es deliciosa esa sensación junto con la penetración de otro.  Mario se sobre excitó y empezó a embestirme con más fuerza, empezó a gritar y solo decía

- Que ricooo, tómala toda, todaaaaa

Yo apretaba con toda la fuerza que podía para no dejar escapar una gota de su semen.  Mario sacó su verga y se acercó a besarme.  Victor le dio espacio.  Ellos dos también se besaron.

Nos vestimos y bajamos por una cerveza.  Mientras conversábamos, pensaba en que había cumplido mi cometido:  Mi culo regresaba a la casa lleno de leche.

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