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Sexo - Relatos eróticos

Cuando compartimos más que el apartamento

Publicado: 2017-08-16 - (material solo para adultos)

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Soy Jorge y comparto con una de mis exparejas un cómodo apartamento en el barrio La Macarena en Bogotá.

Soy técnico en sistemas y tengo un almacén de insumos para equipos de seguridad en Unilago. Las cosas van bien, no me quejo. Salgo de trabajar y voy al gimnasio a ejercitar un poco para mantener el cuerpo en forma. Soy activo, tengo 35 años, me gusta el sexo vigorozo y la vida me dió una muy buena heramienta, bien grande y gruesa, supongo que es herencia de mi familia guajira, aunque yo soy nacido y criado en Bogotá.

Mi compañero de apartamento, Alan de 25 años, es un tipo alto, delgado, buen mozo, dice ser versátil, pero yo creo que mas bien es un pasivo no asumido :)

A pesar de que terminamos hace algún tiempo, de cuando en vez hacemos trios, especialmente con tipos que él se levanta. Tenemos una regla simple: si lo que se levanta es solo para él, me lo deja claro o viceversa, sino, lo que entre a la casa se lo come el que tenga hambre :) Igualmente si estamos culiando y queremos invitar al otro a un trio, se deja la puerta entreabierta. Así hemos funcionado y hasta ahora nos ha ido muy bien.

Un día de tantos llegué como de costumbre a eso de las 8 pm y Alan estaba con un muchacho muy simpático en la sala, de unos 20 o 21 años. Estaban tomando cerveza, me invitaron una. Les pedí permiso para cambiarme y ponerme más cómodo. Alan me hizo una seña y con eso me confirmó que quería un trio.

Intencionalmente me puse un pantalón de sudadera sin pantaloncillos, eso hacía que mi verga, aunque dormida, quedara bien marcada. Volví a la sala y ví como los ojos del muchacho no se despegaban de mi entrepierna. Trataba de disimularlo, pero yo de malo, me movia o me la agarraba desprevenidamente para que volviera a mirar jeje.

Les propuse que hiciéramos unos sandwiches en nuestra minúscula cocina y estando los tres allí, no desaproveché para rozarle por todas partes mi verga, sus nalgas, cadera, mano. Carlos (el invitado) estaba a tono, no se amilanaba y disimuladamente buscaba también rozarme. No se quería salir de la concina. Al poco rato mi verga era muy visible y todos nos reíamos.

Comimos y luego los dejé solos en la sala y me fui a mi cuarto a ver tele. Alan y Carlos se besaban y se morbosearon en la sala un rato, luego se fueron para el cuarto y obviamente Alan dejó la puerta entreabierta.

Me asomé sigilosamente y Carlos le estaba chupando la verga a Alan. Lo hacía con total concentración, se la engullía toda, le chupaba los huevos, se los metía todos a la cabeza, Alan le acariciaba la espalada y bajaba de cuando en vez a sus nalgas para acariciarle el orificio del ano con su dedo y humedecerle el culo con saliba. Carlos y Alan se besaban muy rico.

Estando de rodillas concentrado en el falo de mi ex, Carlos exhibía sus hermosas y redondas nalgas hacia arriba, no aguanté más y de un salto entré al cuarto, lo agarré por detrás y le metí mi lengua entre su culo, toda y de un solo movimiento emepecé a moverla con fuerza tratando de llegar lo más al fondo que podía, Carlos meneaba el culo y me lo ponía con fuerza contra la cara, señal de que quería toda mi lengua explorando su orificio, gemía de placer mientras su boca estaba llena con las bolas de Alan.

Yo no me quería desprender de su culo. Estaba caliente, suave, delicioso, sus nalgas eran muy suaves, redondas, su cuerpo era muy bonito y tonificado. Como estaba a medio afeitar, mi barba de dos días le producía placer cuando rozaba la piel entre sus nalgas. Con mi barbilla le presionaba el orto, casi que se la metía dentro del culo, luego le pasaba mi lengua, lo llenaba de saliba, le volvía a meter la lengua... Carlos solo gemía y decía:

- Rico loco, chupas el culo muy rico

En ese momento Alan empezó a mamarle la verga a Carlos mientras yo seguía en mi tarea de saciarme de culo. Mientras le metía la lengua, decidía darle un par de nalgadas, Carlos no dijo nada, asi que volví a darle, esta vez un poco más fuerte. Ví que le gustó, así que seguí dándole lengua y palmadas en el culo.

Luego de un rato, Alan y yo nos sentamos en el borde de la cama y Carlos empezó a turnarse para mamarnos la verga. Yo no perdía el momento par seguirlo acariciando y meterle dedos entre el culo.

Alan acomodó a Carlos para que me la mamara a mi mientras el lo penetraba. Lubricamos bastante a Carlos, de esa manera sería más fácil penetrarlo duro. A Alan y a mi nos gusta el sexo fuerte. Ya Carlos estaba advertido. La verga de Alan se le fue de una, era tal la exitación que ya tenía Carlos, que su culo pedía verga hacía rato. Además era claro que el invitado ya era bastante experimentado, lo cual era genial. Estando en cuatro, mientras el me chupaba el pene, Alan le daba duro. Yo seguía dándole fuertes palmadas... su culo ya estaba rojo. Pero le gustaba y mucho.

- Que verga más sabrosa y grande te mandas - me decía Carlos - Seguro debe doler cuando la entierras

Entendí rápidamente el mensaje, pero no iba a quitar a Alan, máximo cuando era él quien había traído al invitado!

Yo seguía disfrutando de la mamada, y aprovechaba para abrirle bien las nalgas y ver como la verga de Alan le entraba toda. Luego de un rato, Alan se quitó y se agachó, empezó junto con Carlos a mamarme mi falo. ¿Recuerdan que les dije que Alan era un pasivo no asumido? jejeje creo que era mi momento, ahí estaba yo, un adán con dos manzanas !!! Que rico!

Durante un buen rato los dos me mamaron la verga, un par de veces Carlos (quien chupaba muy rico) casi me hace venir, tuve que retirarlo rápido o mi leche hubiera salido a chorros.

Pensé en primero clavar a Alan, de esa manera Carlos se daría cuenta del tipo de sexo que nos gusta y pues veríamos si estaba o no dispuesto. Lubriqué a Alan, quien siempre ha tenido un culo delicioso, no por nada duré con él 4 años, dándole casi todos los días. Lo puse en cuatro y despacio pero sin detenerme se la enterré toda. Alan intentó zafarse, pero lo contuve con mis brazos, era mi presa. Gritó de dolor y placer, yo sabía que le gustaba... teniéndolo así empalmado, le empecé a dar sin freno.

Alan lo disfrutaba solo atinaba a decirme:

- Dale flaco que tu sabes cómo es. Dáme ese huevo, que rico, la quiero toda, que vergota ricaaaa

Carlos apenas miraba y se saboreaba. Yo lo besaba y el se masturbaba. Al cabo del rato lo acomodé acostado boca arriba para que con Alan hicieran un 69 y de paso de cuando en vez, yo sacaba mi verga y Carlos la lamía.

Alan sabía mover muy bien su culo, mi verga conocía perfectamente su orto, calzaba como guante. Yo embestía a Alan con rabia, con fuerza, como sé que le gusta. Luego de unos minutos y tal vez fruto de la tremenda arrechera que Alan tenía, éste eyaculó en la boca de Carlos, se vino a borbotones en la cara y en la boca. Carlos muy juicioso se tragó todo el semen, incluso el de su cara. Se notaba que este Carlos era incluso más caliente que Alan. Alan se paró al baño.

Era el turno de Carlos. Lo puese boca arriba y subiéndole la s piernas tuve acceso a su delicioso ano. Rosado, con pliegues, abierto, deseoso. Se lo chupé otro buen rato y aprovechaba para meterle dos dedos y abrirselo un poco... le dolía pero se sentía a gusto, con sus manos me ayudaba abriéndose las nalgas.

Estando en esa posición lo empecé a penetrar sin nada de lubricante, solo la saliba que le había puesto. Con el solo lubricante que trae el condón se la empecé a meter. Me puse de tal manera para dominarlo y que no se soltará, mi verga fue entrando poco a poco... yo le decía al oído.

- Papi quieres que te la meta toda? te gusta? quieres más? aguanta

- Dale, dale, ufff duele, pero dale, métemela, domíname, si algo yo te digo que pares.

Una vez estuvo adentro empecé la faena. Le pregunté qué tan duro le gustaba y el me contestó:

- ¿Qué tan duro me puedes dar? - con esa respuesta estaba todo dicho... de solo pensar lo aguantador que sería Carlos, la verga se me puso mucho más dura.

Teniéndolo boca arriba lo penetraba hasta mis huevos, le daba duro, sin pena. El gritaba. Un par de veces se me quitó por que aguantaba. Yo dominaba, así que no le daba mucho espacio. Quería abrirle ese culo apretado y que mi verga entrara y saliera toda.

Lo puse boca abajo y le agarré las manos por detrás. Dominándolo empecé a darle verga de nuevo, Carlos estaba muy exitado igual que yo, se le notaba en la cara, el deseaba más y yo estaba dispuesto a darle.

Alan regresó y simplemente se sentó a observar desde el sillón de su cuarto. Yo levanté a Carlos y lo puse contra la pared. El curvaba su espalda y eso me permitía ver una imagen super arrechante de su espalda y culo... Allí de pié se abría las nalgas, me pedía, me rogaba que lo penetrara y duro. Sus reclamos furon escuchados, lo ensarté sin ninguna consideración o suavidad, lo agarré de los brazos. El mismo se movía para meterse mi verga, lo hacia con mucha dedicación, tanta que de nuevo casi me hace eyacular.

Volvimos a la cama y en un solo movimiento ya estaba sentado sobre mi verga. Se la tragaba entera con su culo, subía y bajaba todo.

Cuando miré a Alan, estaba de nuevo erecto y con ganas de participar. Carlos ya estaba totalmente dilatado. Alan se acercó a la cama y empezó a masturbar a Carlos mientras el sentado en mi verga se movía a su antojo. Varias veces se la metia toda y se movía de tal manera para casi meterse mis bolas.

Le pregunté a Carlos si alguna vez habria practicado la doble penetración. Su cara se iluminó. Nos dijo que lo había intentado de varias maneras pero que para empezar Alan y yo nos pusiéramos acostados boca arriba y entrecruzando las piernas para que nuestras dos vergas quedaran juntas. Hicimos eso y una vez untamos lubricante, Carlos se puso en medio y emepezó a bajar. Primero un poco, se notaba que dolía, luego se metió más y lentamente vi como Carlos gozaba teniendo nuestras dos vergas adentro de su culo. Se notaba que le encantaba.

Luego de un rato, cambiamos de posición. Yo me acosté boca arriba, Carlos se sentó en mi verga y se recostó de espalda sobre mi pecho, de esa manera Alan sobre el le metió su pene al mismo tiempo. Más que placer en mi verga lo que yo sentía era un poder de dominio sobre Carlos. Mi verga esta durísima y yo se la metía muy fuertemente y me movía en círculos. Su ano ya estaba relajado y delicioso.

Cuando andábamos en esas a mi me entró una arrechera increible. Quité a Alan y le saqué la verga a Carlos y le dije:

- Te voy a acomodar para darte hasta que me derrame, estoy como un toro a punto de desfogar toda la leche que tengo y lo quiero hacer dándote de tal forma que te entre toda

- Dale - me dijo- Yo quiero también que te vengas.

Lo puse entonces boca abajoy me monté sobre él, con mis brazos lo inmovilicé y le enterré todo mi pedazo en un solo movimiento, él gritó...

- Quieres que pare? - le pregunté

- Cómo se te ocurre me susurró al oido.

Empecé entonces a darle como a violín prestado, yo sabía que estaba cerca de eyacular así que me dispuse a eso. Le dí durísimo por lo menos 10 minutos. Carlos aguantaba, me encanta cuando un pasivo cumple su rol y se entrega por completo, en eso se parecía a mi ex Alan (el "versátil").

Cuando eyaculé pegué un grito que creo que se oyó en todo el edificio... yo sentía como me derramaba a borbotones dentro de su culo. Temblaba, casi no me podía sostener, que gran faena. Casi al mismo tiempo Alan se venía por segunda vez en la cara de Carlos, éste de nuevo se saboreaba.

Saqué mi verga de su culo y el condón estaba repleto de semen. Carlos me lo quitó lo volte y se tragó la leche del condón.

Después de todo esto, Carlos no se quiso venir, dijo que no podía por que luego vería a "su pareja". Como dice un Papa por ahí, "Quién soy yo para juzgar" jejeje :)

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