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Sexo - Relatos eróticos

Verga es lo que más deseo en mi vida

Publicado: 2017-11-06 - (material solo para adultos)

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No lo puedo evitar, todos los días quiero tener una buena polla dentro de mi.

Es verdad eso que dice… “No hay día que no desee, tener una verga dentro de mí”. Más aun, desde que encuentras a esa persona que te hace disfrutar de verdad, a pesar de que quien obtiene el orgasmo, es el, pues mi verdadero goce es lograrlo. Esa persona que no solo lograba un orgasmo, sino que eran dos, persona que me hacía sentir estar en la gloria cuando en verdad era él quien lo estaba, ya sea mediante mis manos, boca o culo.

Ese hombre con acento especial a pesar de ser de aquí, ese hombre que a pesar de ser más bajo, sin apenas cabellos me hizo sucumbir. Necesitándonos ver cada día, llegándome a llevar a su trabajo o incluso donde fuera, ese hombre con ese mono azul que me hacía sudar como pocos, preñándome cada día… mmm, bueno ya se los contaré alguna vez.

Pues desde esa vez que me hicieron disfrutar de verdad, no hay día que no anhelé tener una verga en mí boca, o un objeto o trozo de carne dentro de mi coñito. Aquellos que me iniciaron, no solo me han enseñado a disfrutar y hacer disfrutar, sino me han hecho adicto al sexo, adicto a las vergas de hombres maduros. Llegando a aceptar tanto a tríos como a grupos, no llegándome a importar que se vengan nada más chupársela (los nervios les pueden), o que sean sementales (ayudados algunos por la viagra).

Como bien saben, no soy de esos que puede decir que la primera vez fue memorable, pues no lo fue a pesar que fue en una cama, ese no solo no aprovecho que tenía un lugar de intimidad, sino traicionado por su ansiedad y deseos, desaprovecho el tener a un jovencito, dejándome la mala experiencia de una cama. Hubo otros que se ponían las medallitas, pero la verdad es que ni llegue a sentir sus vergas dentro de mí.

El verdadero iniciador, fueron muchos, cada uno a su manera. Todos en verdad me fueron moldeando a su antojo, desde el que me vestía como una chica para su fantasía, siendo yo aún menor. Como aquel que me llego a convertir de verdad, llegando a ser desapercibida en la misma calle para mi asombro, convertida en el juguete o la putica de algunos.

Yo soy de esos que desde siempre he buscado maduros, pues fueron mis iniciadores, debo de confesar que los chicos de entorno a mí edad nunca me han atraído, al igual que los treintañeros. No puedo decir que no haya tenido relación con ellos… al menos directamente, ni que estos no me hayan dejado satisfechos. Pero aquellas veces, no los elegí… ni tampoco comencé con ellos, sino que fueron invitados en plena “culiada”, desde aquel que maduro que me culiaba en la rivera del rio, aprovechando la inclinación de la orilla, colocándome por ser más alto abajo y el loma arriba, aprovechando la altura para penetrarme.

Sientes su verga, aun pequeña dentro de mí… bombeando, disfrutando al tiempo que escuchas como me habla, incluso conversaciones con otros. No extrañándome cuando la sacaba, pues volvía a introducirla con mayor bravura que la anterior, aquel fue uno de esos que a pesar de saber mis preferencias… mmm. Invito a un chico de procedencia costeña a ocupar su lugar, aquella clavada me dejo sin aliento, pero tras ver su juventud… calle. No dije nada, disfrute de esa enorme verga en mi interior, deje que me culeara al tiempo que el hombre disfrutaba de mi joven cuerpo… ooohhh. Cuando acabo, no dijo nada, ni un gesto, nada, solo se quitó el preservativo y se marchó, dejándome temblando no precisamente por estar desnudo, sino de las tremendas embestidas que me dio… mmm.

Hubo otros que aprovechaban el momento, otros que tras pedir permiso para entrar, demostraban su ímpetu, mostrando su arrebato, para nada las maneras de los maduros. Ya que la verdad, yo suelo quedar más satisfecho, cuando estoy con personas que pueden ser mis padres o abuelos, identificando en ellos la ternura, la experiencia y el tacto… mmm. Aunque hoy día, es raro el que no te suelte…

 

Soy de los que dice, como estos parajes… no hay mejor sitio, busco el morbo pero a día de hoy, no suelo negarme a rechazar una cama, aunque a veces acabe sobre el sofá, el sillón, el escritorio o en la misma alfombra. Pues la verdad, a mí me da igual el sitio mientras ambos gocemos, pues para el momento que vamos a disfrutar el lugar es lo de menos.

Bueno, no me enrollo más, quiero comenzar con uno de mis últimas experiencias, confesando que la pasada semana han sido de martes a viernes, no siendo tan asiduas siempre, pero hay que aprovecharlas… mmm.

Hoy, una vez más me he acercado a mi lugar preferido, ese lugar de vicio y perversión, una vez y para que os voy a mentir, no era mi intención. Pero viendo la hora, pienso… “Solo va a ser un vistazo, si no hay nada… me marcho”. Pero luego pasa lo de siempre, me quedo un tiempo que no os sabría precisar, pues a veces depende día de la semana, la meteorología o de las ganas que tenga.

Hoy me he acercado… tarde, pues hace tiempo que no vengo a esta hora. Mi reloj marca las 8 pm, despistado me he pasado mi habitual entrada, continuó avanzando no muy deprisa, pues intento ver si por las entradas veo o diviso algo. Un hombre de unos 40 en biscicleta. Me acerco a él, preguntándole…

“¿Qué buscas?”.  Me responde al tiempo que dirige una de sus manos a mis nalgas, contestándome primero para preguntar después…

“Busco lo que salga”.

“Y tú, que buscas”. Respondo al tiempo que dirijo mi mano derecha a su entrepierna…

“Busco una verga que poder acariciar”. Este sonríe, rodeándome con su brazo por la cintura, me dice…

“Vamos a buscar un sitio donde podamos estar”.

Camino tras de él, caminando por ese camino de yerbas secas, hasta que este se introduce a la derecha entre unos árboles. Coge su bicicleta y la deja apoyada en los árboles, dándose la vuelta hacia mí, acercándose hasta que una de sus manos rodea mi cuello, haciéndome acercarme hasta el, dándome un beso en la boca… mmm.

No rehuyó como tantas veces, hace tiempo y dependiendo de la persona, me entrego. Su boca se aferra a la mía, al tiempo que no dejo de magrear su miembro sobre la malla de ciclista, notando lo gruesa y dura que esta… mmm.

Mientras él, con su otra mano no deja de magrear mis nalgas, intentando introducirse entre la cinturilla de mi pantalón y mi cintura. Se detiene y se aparta, bajándose la cremallera de la parte superior, mostrándome su pecho sin apenas vello, cuerpo marailloso, duro, tonificado.. Este continúa, bajándose el traje y con él sus calzoncillos.

Yo, comencé minutos antes a desabotonarme los botones de mi camisa, abriendo mi camisa, mostrándole mi pecho velludo. Cosa que él, acaricia mi pecho al tiempo que me suelta…

“Cuanto vello tienes flaco”.

Lógicamente para nada me molesta, continuando por soltar el cinturón, desabotonar el botón de mi pantalón y bajar la cremallera, siendo el quien me lo baja al tiempo que mis calzoncillos, una vez que sus manos se introducen entre mis muslos y mi pantalón… mmm. Besa mi espalda, descendiendo hasta mis nalgas, dándome besos para volver a ascender hasta mi pecho, besándomelos y chupándomelos e ir subiendo, subiendo hasta mi cuello y finalmente mis labios… ooohhh.

Veo desde mi posición, como otro macho, veo mientras me dejo besar mi cuello y hombro, como ese hombre al tiempo que camina hacia nosotros… se aprieta su entrepierna. Pienso en tener dos vergas para mí… mmm.

El ciclista me pide arrodillarme y comérsela, cosa que hago sin dejar de masturbarlo… mmm. Quedándome en cuclillas, aprovechando para limpiar mi orificio anal con toallitas primero, continuando por untarme algo de vaselina en mi orificio anal, introduciéndome hasta dos de mis dedos… ooohhh.

Mientras disfruto de esa verga en mi boca, tragándome una vez tras otra, costándome al principio, dado su longitud y sobre todo grosor, pues no tendría más de diecinueve centímetros por tres y medio de diámetro… uuuhhh. Recuerdo como mientras presiona mi nuca contra su pelvis, no deja de decirme…

“Cómetela toda”.
“Trágatela, puta… aaahhh”.
“Dios como la comes… uuuffff”.
“Cómeme los huevos, pero no utilices las manos”.
“Venga putita… hazlo, aaahhh”.

Yo obedecía, pues me va ese rol de sumiso, me excita como me manda y me insulte, me vuelve loca cuando me humilla y me degenera… mmm.

Trago su verga sin mano alguna, siento arcadas cuando me oprime mi nuca y noto su glande golpear mis amígdalas, las náuseas se repiten por la falta de aire, pues su verga no sale por mucho que yo lo intento.

Ese macho sigue allí… mmm, detenido a varios metros de nosotros… mirando, siendo un reclamo para otros que más tarde vendrían. El ciclista viendo a este… primero pasa de él, luego viendo que este no hace nada… acaba por invitarlo, continuando por hacerle gesto a modo de echarlo. Preguntándome…

“¿Quieres que te culee?”.
“Dime zorra, quieres una buena verga dentro tu culito”

Yo, solo muevo la cabeza a modo de aprobación. Cosa que este me hace levantar, tomándome con su mano derecha mi nuca, acercándome hacia su boca, comiéndome la boca e ir descendiendo hasta mi cuello. Recordándole…

“Nada de muerdos, no quiero marcas de cuello hacia arriba, ahora eso sí… de cuello hacia abajo, todo lo que quieras”.

No dice palabra alguna, me hace girarme con brusquedad, quedándome de espalda a él, colocando su mano en mi espalda, me hace entender que me incline hacia delante, aprovechando su bicicleta para sujetarme. Este acaricia mis nalgas, acabando las caricias en un par de azotes… mmm.

Coloca una de sus manos en mi cadera, intuyendo que la otra conduce su verga hasta mi chochito… mmm, mis deseos por ser penetrado son tan grande como la de comérsela a ese macho. Pues no se ha marchado del todo, acabando por ser un reclamo, pues aparece otro en escena… mmm.

Siento como restriega su duro y cálido glande por mis nalgas, sintiendo húmedo de lo ensalivado que la he dejado. Noto como lo aloja entre mis glúteos, moviéndolo lentamente de arriba hacia abajo, deslizándolo y rozando mi culo… uuummm, haciéndome desear ser penetrado… mmm, deseando nada más en este mundo que esa verga entre… ooohhh. Cosa que hace… aaahhh, pero no consigue introducirme nada más que su glande, saca y lo vuelve a intentar una vez y otra, haciéndome suplicar…

“Métemela de golpe, destrózame, no tengas compasión… mmm”. Pero en vez de eso, vuelve a sacarla, pidiéndome…

“Chúpamela un poco”.
“Chúpamela, mientras busco vaselina en mi mochica”.

Tras encontrarla, me vuelvo a levantar, inclinando me nuevamente hacia delante, sacando mi culo hacia atrás, sintiendo como unta e introduce varios de sus dedos dentro de mi orificio… mmm. Siento con gran placer, como me culea hasta con dos de sus dedos… aaahhh.

Sacándomelo de golpe y sustituyéndolos por su miembro… aaahhh, noto su glande introducirse, lentamente avanza, retrocede un centímetro a modo de que me amolde a su tronco… uuufff. Volviendo a la tarea, despacio me penetra, mientras me tiene sujeto por las caderas, besa mi cuello y giro mi rostro para encontrarme con su boca… mmm.

Comienza a acelerar sus embestidas, tirando de mi camisa hacia mi cabeza, sujetándose a mis hombros… aaahhh, haciéndome sentir su verga aún más grande… uuuffff, sintiendo como golpea mi próstata… ooohhh. Me pregunta…

“Te gusta”. Contestándole…

“Siii… siii… aaahhh”.

Sus grandes huevos golpean una vez tras otra mis glúteos, mientras yo aprovechaba su bicicleta, ya no solo como un objeto donde poder sujetarme, sino e incluso para silenciar mis gritos de placer, pues mordí sillín de su bicicleta… aaahhh. El dolor de sus dedos presionar mis caderas, me hizo presagiar que pronto se correría, no quedándome por mentiroso, cuando en pocos minutos la saca con violencia de mi culo, descargando los pocos chorros en el suelo.

Pidiéndome una toallita húmeda para limpiarse, una toallita para retirar los restos de semen de su verga, toallita que rehusé pues en vez de eso, acabe por arrodillarme e introducírmela en la boca, chupándosela nuevamente y dejándosela limpia. Dejándosela nuevamente dura, dura y erecta, mirándole a los ojos con mirada de deseo, mirándole con ganas de continuar… mmm. Cosa que este me dice…

“No puede ser”.
“Lo siento flaco. Pero es tarde y ya debería de estar en casa”.
“Nos vemos otro día y repetimos, vale”.

No le conteste en ese momento, simplemente me deleitaba con su verga, lista para continuar, acariciándola a modo de hacerle cambiar de idea. Mirándome pícaramente, me dice…

“Me tienes que perdonar, dejarte así… sin correrte”. Contestándole…

“No pasa nada, además gozo más viendo como disfruta tú”.

Este mientras hablaba, no dejaba de limpiarse, continuando por acabar de vestirse, cosa que yo también hago. Dándome cuenta que una vez más que teníamos compañía, girando mi rostro a modo de poder ocultarlo, no deseo ser reconocido.

Esa compañía como así lo llamaba este, no eran maduros ni viejos, sino dos hombres de entre los 25 y los 35 años, mirándonos… mirándome para ser exacto. Con una mirada sedienta de deseo, deseo que no eran otros que fueran correspondido de la igual manera que ese ciclista… mmm. Me miraban mientras se masturbaban, vergas que para nada eran despreciables, sino fuera por mis preferencias, vergas que estaban erectas, pidiendo guerra. Acabando por soltarme el ciclista…

“Mira por donde, vas a tener suerte con estos dos, buenas vergas tienen”.

Dándome una palmada en el culo, me suelta al tiempo que cogiendo su bicicleta con la intención de marcharse.

“Bueno, espero verte pronto, quiero continuar y a poder ser con más tiempo”.
“Te dejo en buenas compañía, ahora te toca a ti disfrutar”.

Pero tras marcharse el ciclista, me marcho yo detrás suya, ambos hacia el acceso entre las dunas de arena, escombro y yerbajos. Mientras estos dos me sueltan, proposiciones deshonesta, prometiéndome gozar entre machos… mmm.

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