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Sexo - Relatos eróticos

Acampada con una gran sorpresa

Publicado: 2017-12-27 - (material solo para adultos)

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Relato erótico gay mexicano.

Como cada verano, llegaba agosto e iríamos de acampada a casa de nuestro amigo Manuel, dado que por esas fechas se celebraban las fiestas de su pueblo. Acudiríamos el grupo de amigos de toda la vida que, por supuestos, desconocían mi amor por las vergas.

Dentro del grupo, siempre sentí un deseo especial por mi amigo Dani. Tenía mi edad, 20 años, era delgadito pero con unos abdominales y unos pectorales bastante marcados. De altura normal y de cara bastante guapo, pero destacaba más por su buen culo y sus preciosas piernas, siempre depiladas. Nunca tuve la ocasión de verlo desnudo al completo, si un par de veces en calzoncillos, que marcaban una verga de buena medida. La de pajas que me he hecho pensando en él y viendo fotos.

Volviendo al tema, siempre que íbamos de acampada intentaba dormir con él, por el morbo, básicamente. Así que, para no perder la costumbre, hice el reparto de tiendas para quedarme yo con él y los demás asintieron, Dani incluido. Procedimos a montar la tienda y guardar las cosas, con rapidez, dado que estaba anocheciendo y teníamos que bajar a la fiesta. Una hora después, nos poníamos en camino y mi compañero de tienda puso el toque hetero, como siempre alzando la voz con rotundidad: “si alguno tiene tema con alguna cachonda hay condones en mi mochila, pero espero usarlos yo, así que igual duermes fuera” dijo riéndose y mirándome. Yo, cómplice, le devolví la carcajada.

Entre bailes y copas, nos dieron las cinco de la mañana y decidimos poner rumbo a casa. Yo, prácticamente no había bebido, los demás iban muy borrachos, aunque Dani razonaba bastante, el nivel el resto era demasiado alto. Cuando llegamos cada uno se fue a su tienda, mi compañero y yo no fuimos menos.

“Otra semana más que me los llevo de vuelta para casa” dijo sacando los condones que tenía en la mochila para así poder coger mejor el pijama. Yo me reí mientras miraba atento como mi compañero se quedaba en calzoncillos mientras se cambiaba. “Hasta mañana” dijo, metiéndose en el saco, dándose la vuelta y quedándose dormido al instante. El alcohol, que causa estragos.

Yo seguía despierto, estaba con el móvil. Pensaba en Dani en calzoncillos hace un par de minutos y tenía muchas ganas de hacerme una paja. Empecé a menármela despacito pero no me llenaba, tenía ganas de hacer una locura y sabía cuál.

Empecé a meter, muy cuidadosamente, mi mano derecha por debajo del saco de Dani. Avancé con cuidado hasta llegar a la altura de la cintura. Ahí levanté un poco y muy despacio su camiseta, y probé a apoyar la mano en sus abdominales para ver si mi compañero notaba algo, pero siguió roncando como si nada. Como me ponía tocar ese cuerpo, pero decidí no quedarme ahí, así que levanté las gomas del pantalón del pijama y del bóxer y metí mi mano con intención de tocarle la polla. Repetí procedimiento para ver si mi amigo se enteraba de algo y apoyé mi mano en su “V” y vi que no reaccionaba, por lo que decidí lanzarme.

Recordemos que solo tenía en el interior de su saco mi mano derecha así que con el brazo levanté las gomas del pantalón y el pijama y con mi mano busqué su verga, que estaba caída hacia la derecha, la toqué. Hice un leve movimiento para intentar descapullarla aunque no se si lo conseguí, saqué mi mano de aquella verga bastante contundente y me la olí y empecé a cascármela, pero necesitaba más así que lo volví a hacer.

Empecé de nuevo con los mismos movimientos, esta vez me detuve algo más en el abdomen, y, cuando la toque de nuevo, sorpresa. Saqué la mano corriendo, Dani se acaba de girar con una rapidez asombrosa y se incorporó. Puso cara de incrédulo:

-¿¡Qué haces!?

-Nada (dije yo sin saber donde meterme).

-¿¡Qué haces!? -repitió de nuevo-.

-Yo no estoy haciendo nada -dije-

-Me estabas tocando la polla, ¿te crees que soy tonto?

-Yo no… De verdad… -me cortó de golpe, pues acababa de salir del saco y parecía que iba directo a contárselo a la gente.

Dani se levantó lo que pudo, puesto que la tienda no era excesivamente alta, se bajó los pantalones y los bóxer, dejo su polla al aire, cogió mi cabeza y me la estampó contra ella.

-¿Qué querías esto? Llevo más de un año sin follar y creo que este amigo maricón que duerme conmigo quiere comérmela entera y que le rompa el culo -dijo susurrando mientras me aguantaba contra sus partes-.

Me apartó la cabeza y me dejó unos centímetros para observar su polla y sus huevos, una polla todavía sin erección, preciosa. “Chúpmela”, yo ordené y empecé a lamerla y a comerle los huevos. Que ricos estaban, como los succionaba y como le estaba gustando, como gozaba qué cara de estar disfrutando tenía, resoplaba con mucha fuerza para evitar gemir y despertar a los demás. Con tanto gozó se levantó una polla de 19 centímetros. La agarré con mi mano y despació descubrí el glande que empecé a lamer con suavidad, “que bien lo haces puta” escuché.

Después de lamer poquito a poco, me decidí a metérmela en la boca y a Dani se le escapó un gemido bastante alto pero nadie se enteró, como gozaba. Quiso coger él las riendas así que con sus dos manos me agarró la cabeza y empezó a embestirme la boca, mientras aproveché para agarrarle las cachas tan ricas que tenía. Estuvo cinco minutos follándome la boca hasta que me la metió entera y no la sacó, “sin arcada no hay mamada” dijo riéndose y yo empecé a azotarle las cachas porque no daba respirado con su verga entera metida en mi boca. Diez segundos después, la sacó llena de babas mientras yo cogía aire y el gemía.

Dani se tumbó boca arriba y me mandó lamerle los pies y poco a poco ir subiendo, pasando mi lengua por esas bonitas piernas depiladas, por esos huevos y esa polla tan rica y empalmada y por ese abdomen que tanto me ponía. Me puse manos a la obra y le empecé a comer esos apetitosos pezones mientras el disfrutaba como nunca, “como te gusta maricon” decía entre susurros. Paré y le comí el cuello, ya acostado encima de él con nuestros cuerpos completamente desnudos.

Al llegar a sus labios, nos pegamos una buena morreada, sin poder separar nuestras lenguas mientras yo tenía las dos manos en su cara y el una en la mía, puesto que había bajado la otra para buscar mi polla hacerme una paja, “es la primer nabo que toco” me dijo al oído y al momento lo tenía lamiéndome la oreja cosa que me volvía loco y me puse a gemir tan alto que tuvo que dejarlo y volver a comerme la boca.

Dani me mandó ponerme a cuatro patas, el también se incorporó poniéndose de rodillas y empezó a pasar su lengua por mi ano poco antes de empezar a meterme el dedo, vaya gustazo.

Cogió su mochila y sacó un condón para ponérselo y, nada más terminar de colocárselo, noté como su polla intentaba penetrarme. Dani metió la punta despacito, pero una vez controlada la situación embistió sin piedad, y yo grité de dolor y de placer, así que mi amo me puso su mano en la boca para que me callase y me dijo “que nos van a escuchar pedazo de cerdo”.

Empezó a meterla y sacarla con suavidad mientras yo evitaba gemir y me comía sus dedos para evitarlo, Dani seguía dándome con gusta y con fuerte respiración pronto empezaron a salirle de la boca los “ohhh siii, toma puta oh” y a mi me estaba poniendo cada vez más burro.

A los cinco minutos mi compañero no dudo en subir el ritmo, como follaba. A mi cada vez me costaba más aguantarme y cada segundo que pasaba respiraba con más fuerza. Notaba los huevos de Dani chocar contra mis nalgas hasta que paró y sacó su nabo de mi culo. Yo le agarré la polla y con condón le hice una mamada de un minuto y le comí un poco los huevos de nuevo, pero mi amigo me mandó estar quieto y se volvió a tumbar boca arriba. Se agarró el nabo y me dijo “a cabalgar” y yo ordené.

Poco a poco me fui sentando a medida que su polla se iba introduciendo en mi culo. Cuando ya la tenía toda dentro empecé a saltar mientras acariciaba con mis manos la tableta de mi amigo que no paraba de gozar. Yo cada vez iba más rápido y Dani ya con el paso de los minutos gemía mas alto.

“Me corro, me corro”; yo me quité y Dani se sacó el condón y se hizo una paja “acércate y abre la boca” allá fui y en nada comenzó a salir disparado unos chorrazos de semen que tenían como destino mi boca y mi cara “buaaaaah, siii, toma mi puta leche, ohhhh”, esta vez Dani no se cortó y pegó unos buenos gritos. Yo lamí hasta la ultima gota de lefa que quedaba en su rabo.

Dani se incorporó y me empujó para tumbarme y comerme la polla para que me corriese en su boca, que atrevido el hetero. Ni dos minutos tarde en expulsar mi leche “que rica está” y mi amigo no dudó en besarme para intercambiarnos las corridas.

Estaba acostado encima de mi y cuando dejamos de besarnos, dijo en voz baja “esto lo vamos a repetir, gracias por despertarme y meterme mano”. Y así, desnudos y abrazados nos quedamos dormidos. Al día siguiente nos despertamos, nos vestimos y nos fuimos sin que nadie supiera nada de lo que había pasado.

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