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Hijras:
Ni hombres ni mujeres
500 mil personas
componen el "tercer sexo en la India". Clanes de "trans" hacen parte de
la cultura local la cual les atribuye poderes mágicos.
Atrasada sociedad
avanzada
A
pesar de ser uno de los más grandes exportadores de
programas para computadora y productor de películas, la India tiene un
código penal que castiga la homosexualidad masculina, en su articulo 377,
con una pena que varia entre los 10 años y la cadena perpetua.
Con
relación a las mujeres, la ley es más "comprensiva", siendo usada, si
es necesario, apenas para amenazarlas. Muchos activistas están luchando
en el Parlamento para revertir estos procedimientos absurdos, heredados
del colonialismo.
 Las
Hijras (eunucos, en dialecto hurdu), hombres que se visten y actúan como
mujeres, hace siglos están presentes en este contexto social formando-
según el censo de 1990- una comunidad de cerca de 500 mil personas.
Muchas operadas
 Las
Hijras no se consideran "verdaderas" hasta que se realice la ceremonia
de castración, un ritual prohibido, pero protegido por el grupo por un
complejo código de silencio.
India
es un país diversificado en relación con las etnias, la religión, las
culturas y las imágenes - una nación que abriga a más de mil cien millones
de almas comunicándose en 15 idiomas nacionales y más de 1.600 dialectos.
No
siempre la cultura indu fue discriminada con relación a las diversidades
sexuales. La mitología está llena de mitos sobre el cambio de sexo: diosas
que se transformaban en hombres, dioses que se transformaban en mujeres,
con atributos al mismo tiempo femeninos y masculinos, como la andrógina
Shiva (imagen).
 (imagen)
Arjuna, por ejemplo, personaje del épico Mahabharata - el más importante
poema indu - pasa a vivir como eunuco, durante su exilio.
El
Kama Sutra, verdadera enciclopedia indu del placer sexual, ya hacía referencia
al "comportamiento viril en mujeres" en el año 300 A.C. El último capítulo
- dedicado al sexo lésbico - también hace mención a una "tercera naturaleza".
Las
actitudes intolerantes fueron acentuadas por el cristianismo de los colonizadores
portugueses y, más tarde, reforzadas por la absurda legislación "anti-sodomita"
impuesta por Inglaterra a partir de 1857.
Ni hombres,
ni mujeres
Para
la sociedad indu, que enfatiza las maravillas y bendiciones de la reproducción
humana, el gran motivo de vergüenza no es la homosexualidad, pero sí,
la impotencia masculina.
Las
Hijras, descritas como "ni hombres, ni mujeres", existen en India hace
siglos. Muchos son hombres no castrados, "transexuales" (hombres con una
identidad femenina) de las etnias jhanka o zenana, que no son hijras,
pero que desean pertenecer a esta comunidad.
Otros
son hombres impotentes, que ofrecen su genitalidad a la diosa Bahuchara
Mata para garantizar la virilidad total en las próximas siete encarnaciones.
Usan ropas femeninas, adoptan nombres de mujer y viven en pequeños grupos.
Comunidad
"socialista"
 Las
Hijras viven en pequeñas comunidades de 5 o más "chelas" (discípulas),
lideradas por una "guru" - generalmente la más vieja del grupo. Cuando
una chela se transforma en Hijra, después de entrenamiento en las artes
de canto, danza y en otras actividades que puedan volverla económicamente
activa, asume el apellido y pasa a ser miembro de la familia de la gurú.
 Cada
familia tiene su código de ética y sus reglas de comportamiento. Cada
chela se compromete a darle su ganancias a la guru, para ayudar en la
manutención de la "familia". Las gurus abastecen a las chelas con ropas,
comidas y una pequeñas mesada.
Muchos
padres al percibir trazos de femineidad en sus hijos, los entregan en
las casas de Hijras, para que crezcan en medio de sus "iguales" y aprendan
a ser una Hijra, destino que creen, están predestinados los afeminados.
Atraso Cultural
Con
la emancipación en 1947, la India dio inicio a un programa para eliminar
las diferencias entre castas y pasó a ofrecer cuotas en las universidades
para los grupos considerados inferiores. Los eunucos no se beneficiaban
de esta política de inclusión social. Desde
el tiempo de los mongoles, los eunucos indúes eran usados como guardianes
de los harenes reales.
Hijras en
las conmemoraciones
 Cuando
nace un niño o celebran un matrimonio, llega un grupo de Hijras sin haber
sido invitado, para bendecir al bebe o desear fertilidad al novio.
  La
danza es un tanto provocativa, ostensiva y el objetivo es recibir luego
el pago para que los novios, los padres del bebe y sus invitados no pasen
por la vergüenza de presenciar una coreografía erótica llevada a extremos.
El
pago ("badahi") es hecho con harina, arroz, dulces, ropa (sari) o dinero.
Artículos
recientes en la prensa indu dicen que algunas empresas contratan las Hijras
para forzar a clientes deudores a pagar sus deudas.
 Actitudes
agresivas en contra los castrados son consideradas de mal augurio. Los
indus creen que la emasculación confiere poderes mágicos y que molestar
el ritual de las Hijras puede traer mala suerte. Si los padres del bebe
recién nacido no pagan "ellas" le echan una maldición al niño.
La
moderna sociedad indu empieza a ofrecer a las Hijras nuevas formas de
supervivencia: actualmente ellas también bailan en fiestas escolares y
despedidas de soltero, para alegrarlas.
Parada Gay
Indu
El
más importante evento del calendario de las Hijras es el Festival del
Koovakan, en donde ellas ejercen libremente su poder de expresión. Es
cuando se reúnen con amigas y se exhiben en un palco en donde pueden ser
vistas, oídas y aplaudidas;
representando
pequeñas obras de teatro, al que pueden incorporar su lado femenino representando
papeles de amas de casa, novia o diosa.
El
Koovakan congrega todos los tipos de gente: hijras, homosexuales, bisexuales,
heterosexuales, travestis, parejas con sus hijos, solteros, enamorados,
alumnos de las escuelas próximas, ejecutivos y divorciados; todos con
el mismo propósito: cambiar experiencias en todos los niveles.
Un
deslumbrado periodista australiano narra que "lo más visible es la intensidad
de la experiencia física que se contrapone al eternamente presente fantasma
de la espiritualidad".
Ciudadanía
Algunas
Hijras ya están involucradas en la política, para intentar revertir
su situación social, buscando mayor respeto de la comunidad. Algunas lograron
obtener una considerable votación. En el 2000, Shabnam Musi (foto) fue
elegida diputada para la Asamblea Legislativa de Madhya Pradesh. La Hijra
Kamla Jaan asumió la alcaldía de Katni y su correligionaria Asha Devi,
la de Gorakpur.
El
logo usado por las Hijras en las campañas electorales es contundente:
"No existe solución con los políticos tradicionales, voten por los eunucos".
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