 |
|
 |
|
|
|
 |
| Monjas:
Matrimonio con Jesús? |
Escena de
la película japonesa Sei Ju Gakuen, de 1974
"¿Por que ese horror al sexo en la religión? Muchas
veces me hice esa pregunta. Por razones de todo tipo, sin duda, teológicas,
históricas, morales y también sociales"
Luis Bruñuel
|
|
Todas las
veces que veo a una monjita camindo por las calles, pienso cómo pueden
soportar el celibato. No pueden casarse, no pueden tener relaciones sexuales
como cualquier otro mortal. Son castas por obligación.
Pero será que los votos de castidad son siempre respetados? Será que entre
el celibato impuesto y los sentimientos naturales no permean, en las celdas
de los conventos, los deseos y tentaciones que hacen parte de la vida
de cualquier ser humano?
La historia de la exigencia del celibato es oscura. Pasaron casi cinco
siglos hasta que la iglesia latina exigiese, definitivamente, el celibato.
Hasta el siglo IV, no había ninguna ley al respecto en ninguna parte de
la cristiandad. La verdad, la imposición del celibato surgió en el año
306, con abrangencia restricta a España, en el Concilio de Elvira. El
matrimonio fue prohibido para todos los religiosos y religiosas. Poco
despues, en 314, el sínodo de Ancira permitió el matrimonio de los diáconos
(clérigo que está debajo de cura), legítimo hasta hoy.
Con el papado
de Gregório VII, en la mitad del siglo XI, las embestidas de la Iglesia
a favor del celibato se radicalizaron. Gregório, moralista, repudiaba
los que los representantes del clero se involucraran afectivamente. La
mayoría de los papas siguientes reafirmaron el celibato y, entre 1537
y 1563, durante el Concílio de Trento, el celibato se volvió obligatorio
en todo el mundo.
La esperanza
estaba en el Concílio Ecuménico del Vaticano II. Sensibilizados
por la Teología de la Libertación y por la ola de renovación que barrió
la Iglesia en los años 60, muchos creían en la revocación del celibato,
como Máximo IV, patriarca de las iglesias de Oriente. En una carta al
papa Pablo VI, Máximo hablaba de las pérdidas inminentes; muchos religiosos
y religiosas abandonaban el sacerdocio después del cierre del Concílio,
en 1965, desolados frente la postura radical de Pablo VI. Tan radical
como Juan Pablo II.
El celibato no es una norma, es solamente una ley disciplinaria. Así,
como la costumbre eclesiástica, puede cambiar en cualquier momento. Se
trata de un asunto que podría cambiar las reglas, bastaría que
hubiese una convocatoria del papa, de un concilio para decidir el tema
entre cardenales y obispos de todo el mundo. Entonces qué falta
para que eso se de? Esta es la cuestión! Si no es princípio divino, sino
el deseo de los miembros de la Iglesia, el cambio no ocurre porque el
papa actual, Juan Pablo II, no cede en sus ideas y tampoco promueve cambios
a esa postura absolutamente retrógrada. Según él, "la libre escogencia
del celibato, la renúncia a los bienes materiales y la obediencia, dan
respuesta a muchos que se preguntan sobre los valores autenticos de sus
vidas".
|
Las
monjas y el machismo |

Escena de
la película japonesa Sei Ju Gakuen, de 1974
|
Según
María José Rosado, del Grupo Católicas por el Derecho a Decidir, "actualmente,
entre muchas otras cosas, podríamos hablar de la exclusión de las mujeres
de la posibilidad de se ordenaren, lo que las pone en una posición secundária
con relación a los hombres, en la inglesia. Aunque sean responsables
por el dinamismo de la religión, por su participación masiva en las
comunidades e parroquias, ellas no participan de las instancias que
deciden los rumbos de la Iglesia. Esta exclusión es irritante, porque
ellas dedican toda su vida a la religión, pero no tienen el mismo lugar
que los religiosos en el interior de la Iglesia".
Continuando,
María José afirma que "una de las formas más claras de discriminación
de las mujeres en la Iglesia - y, sin decir, en la sociedad - está en
el hecho de que no tenemos reconocida nuestra capacidad ética de tomar
decisiones sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas. En los últimos 10
años, la elaboración de los conceptos de derechos sexuales y de derechos
reproductivos en el campo de los derechos humanos, estableció muy claramente
que el reconocimiento de la dignidad de las mujeres como seres humanos
de pleno derecho, exige el respeto por las decisiones y elecciones que
hacen con relación a la própia vida, incluso en lo que tiene que ver
con la capacidad de generar nuevos seres humanos. Ahora, si hay un campo
en el que ni mismo la Teología de la Libertación tocó de manera consistente,
fue en las cuestinoes relacionadas a la moral sexual católica y a las
concepciones relativas a la procreación humana".
Finalizando, María también afirma que "el celibato, como cualquier unión
sexual, sólo puede ser respetado si es libre. No hay ningun problema
en que una persona, por alguna razón, religiosa o no, decida quedar
célibe y no tener sexo. El problema del celibato católico es
que está vinculado al sacerdócio, como condición para su ejercício".
Ya
en el año 423, San Agustín previno a su hermana, monja, que:
"El amor que sienteis unas por las otras no debe ser carnal, sino espiritual,
pues esos actos que son practicados por mujeres inmodestas, mismo con
otras mujeres, en vergonsozos juegos, no deben ser practicados ni por
mujeres casadas o rapárigas a punto de casarse, mucho menos por
viúdas o castas vírgenes dedicadas por un voto sagrado como siervas
de Cristo".
Hay
aquellos que dicen que el convento es un mundo exclusivamente feminino
y aun con todas esas barreras impuestas por la Iglesia, las relaciones
lésbicas hacen parte de la vida de la clausura. Es creciente el número
de religiosas lesbianas que abandonan al hábito e rompen con el silencio,
en procura de la liberación sexual y consecuente posobilidad de vivir
con una compañera.
La
homosexualidad, sin embargo, es considerada un pecado aun más grave
que el rompimiento de la castidad por los sectores tradicionales de
la Iglesia. Así, quedan en el aire las siguientes preguntas: ¿será que
podemos quebrar las reglas de la institución para la realización de
tales deseos?, ¿será que la vocación religiosa y la castidad andan juntas?
Después de 1800 años de celibato, la existencia de lesbianas dentro
de los conventos ya es parte de un imaginario colectivo. Cercadas de
mistérios son, frecuentemente, personajes de películas porno
y cuentos eróticos. La santidad y la perversidad puenden andar lado
a lado. La imaginación se calienta frente al hábito que esconde el cuerpo.
Ropas de monjas estilizadas hacen suceso en sex shops e son frecuentemente
usadas como "dress code" en fiestas temáticas sadomasoquistas.
Incluso
cuando se trata de la homosexualidad dentro de los conventos la sociedad
es machista. Toda la discusión contemporánea está focada en la vida
de los padres, pero parece que los velos negros de la fe prefieren encubrir
los deseos manifiestos de la carne feminina en dirección a otras mujeres.
Hablar de homosexualidad dentro de los conventos catóicos siempre asombró
a los jefes eclesiásticos que intentaron de todo para reprimir ese fenómeno.
Para alejar la tentación, los Concílios de París (1212) y Rouen (1214)
prohibieron a las monjas de durmieren juntas y ordenaron que hubiese
una luz prendida en los dormitorios durante toda la noche. A partir
del siglo 13, eran frecuentes que las reglas monástias estipularen que
las hermanas no podían visitar las celdas las unas de las otras y no
debían trancar sus puertas, con el fin de permitir que la abadeza tuviera
el control total del establecimiento. Y, aun por motivos implícitos
o razones ocultas, otra imposición era evitar relaciones especiales
de amistad dentro del convento.
|
Para
saber más |
Escena de
la película japonesa Sei Ju Gakuen, de 1974
|
De
todas formas, siempe creí que en los conventos sería imposible encontra
monjas lesbianas. Hoy en día sé que existen. Debido al V SENALE (Seminario
Nacional de Lesbianas), hubo la participación de una monja que pidió
permiso del convento, alegando enfermedad en la família, para poder
pasar algunos días entre sus "iguales". No tardó más que un solo dia
para que ella revelase su condición de monja y solicitara nuestra comprensión,
me pude dar cuenta que estaba absolutamente desinformada de todo y cualquier
tema relacionado a asuntos que involucran la homosexualidad. Me acuerdo,
como si fuera hoy, que conversamos mucho a respecto de los problemas
enfrentados por las lesbianas en una sociedad en donde aun son visibles
los vestigios del patriarcado, andocentrismo, machismo, falocentrismo,
sexismo y misoginia.
Al
terminar el evento, la monja, empezó a frecuentar algunos grupos
de lesbianas y, poco a poco, dejó el convento. Hoy, libre, vive! sus
historias. El celibato, descrito por ella, es algo intolerable, muy
rara es la monja que se siente realmente feliz en el convento. Sea por
que se sienten sexualmente reprimidas, sea porque pusieren en duda su
propia fe o las cuestiones bíblicas que, para algunas, se revelan no
más que hojas que no dicen nada más que incomprensibles.
La monjas lesbianas, generalmente pocas según ella, no logran vivir
sus romances enclausuradas. Es comun que dejen el convento después
de que descubren su orientación sexual. Sin embargo, debemos considerar
que muchas de ellas, probablemente, no sean realmente lesbianas sino
personas que viven un momento lésbico. De todas maneras, el hecho es
que al reprimir su sexualidad se sienten profundamente infelices. Viven
momentos de extremada angustia y, muchas veces, llegan a refugiarse
en el ateismo por causa de su falta de felicidad.
Hay
aquellos que afirman que la presencia de lesbianas en la vida religiosa
puede ocurrir debido a dos motivos: unas son niñas tímidas, de casa,
en las que el convento puede funcionar como un lugar de libertad, así
esten ahogadas en su prisión interior; y otras porque ya tienen conciencia
de su orientación sexual y, siendo religiosas, digamos que busquen unir
lo útil con lo agradable. Las primeras, cuando perciben la situación,
sienten gran prostración y pueden llegar a desarrollar, en caso de no
lograr una relación en el convento, alguna patología o quedar con problemas
de autoestima. Ya las segundas, que generalmente pasan por la selección
vocacional de forma camuflada, generalmente desarrollan relaciones tumultuosas,
causando transtornos en el ritmo de vida del convento.
Para
los/las que desean saber más sobre estos acontecimientos poco conocidos
de la Iglesia Católica, vale la pena leer el libo "Gone with the
wind in the Vatican", escrito por Monseñor Luigi Marinelli. La
obra revela supuestos secretos inconfesabes de la cúpula eclesiástica:
peleas por el poder, homosexualidad y quiebra del celibato. En la portada
del libro está escrito: "Ya es hora de que la iglesia pida perdón a
Cristo por las diversas traiciones de sus ministros, especialmente de
aquellos que ocupan altos cargos en la Jerarquía del Vaticano".
Lástima que en él poco o casi nada hable respecto de las monjas.
No es necesario decir que Marinelli fue demandado por difamación, cierto?
Otras
lecturas recomendadas son: "Las monjas lesbianas", de las
ex monjas americanas Rosemary Curb y Nancy Manahan, que trae relatos
de la vida sexual de 50 monjas; "Otros hábitos", escrito por
la exmonja franciscana Anna Franca. En el libro, Anna relata su romance
con la madre superiora Heloar (nombre ficticio) en un convento en Brasil.
Vale destacar aquí una pequeña parte del libro: "Amar a Heloar es amar
a su belleza, física, moral, intelectual. Ella poco a poco me hizo descubrir
que bajo su hábito se escondia un ser humano que nadie conocía".
Finalmente,
otro libro que merece ser leído es "Actos impuros", de Judith
C. Brown, que cuenta la vida de una monja lesbiana en la Italia del
Renacimiento, la hermana Benedetta Calini - abadeza de un convento en
una pequeña ciudad cerca de Florencia, al início del siglo XVII - que
comenzó a tener visiones simultáneamente religiosas y eróticas
sufriendo fuertes dolores físicos. Una joven monja fue escogida para
cuidar de la abadeza. Las autoridades desconfiaron de la veracidad de
sus contactos sobrenaturales con Cristo y llevaron a cabo una investigación
que mostró el caso amoroso de las monjas.
Por
Márcia Yáskara Guelpa
|
(Visto: 2501)
| Comentarios |
| No hay comentarios. |
Reporte de abuso en comentarios |
|
¿Encuentra este comentario ofensivo? Repórtelo llenando el siguiente formato:
Los campos marcados con * son obligatorios.
|
|
|
|
 |
|
 |
En bogotagay.com han entrado 42453233 Visitantes. Pauta ya tus anuncios, servicios o productos!
Si tienes problemas con este Sitio Web, envíanos un correo electrónico |
|
 |
|
|