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Sexo - Relatos eróticos

El retén de la policía

(Material solo para adultos)

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Soy amante a viajar en mi moto por las carreteras de mi hermoso país Colombia, no soy el típico prototipo de gym pero sé que gracias a mi físico, he podido vivir muy buenas aventuras con manes.

Aquí, una que me paso con un policía en un retén.

Soy un pelao de tan solo 24 años, esto sucedió en diciembre, más exactamente el 15 de diciembre del 2016.

No pretendo ser el estereotipo de egocentrista narcisista, pero tampoco puedo negar mis realidades, para ser homosexual definido, tengo que destacar que soy un hombre bastante varonil y serio, no me gustan los bares gais o sitios de ambiente(no es por voletearme, ni que la gente sepa, simplemente no soy de esos ambientes, o de los lugares con mucha gente, creo que lo único que tolero es el cine, y los prefiero los lunes o martes que son los días más solos), mi estatura es de 185cm, grueso, blanco, pelo negro, de entradas(aunque para muchos es un temor ser calvo, siento que las entradas en un hombre reflejan esa varonilidad y madurez que hace a alguien más interesante), soy de voz un poco gruesa, y barbudo, el pecho velludo, piernas gruesas(algo que le atrae a mucha gente, ya sean hombres o mujeres) no digo que soy el más nalgón, pero los pantalones los horma muy bien, un pene pequeño, para las características descritas anteriormente, le pongo unos 15 cm, y un temperamento bastante seco, algo serio, o amargado y muy poco sociable.

Soy amante a viajar, en especial en mi moto, trabaje muy duro para darme el gusto de comprarme una moto grande, me fascina correr por las carreteras de Colombia en ella conociendo diferentes lugares, y con los rasgos descritos anteriormente, sé que mi contextura en una moto grande luce muy bien, y llama la atención de los lugares en donde paro con ella, ya sea a fumarme un cigarrillo, o tomar agua.

Recuerdo claramente el 15 de diciembre, decidí realizar un viaje a un pueblito pequeño del norte de Santander en el cual nací, pero por cuestiones de trabajo vivo en la costa.

Ese día por comodidades de viaje, decidí colocarme un jean azul oscuro, que me queda bien bacano, la camiseta de Colombia, unos tenis negros, bóxer ajustados, mi chaqueta de viaje, guantes de cuero que hacían juego con la chaqueta, y un casco grande, con visera oscura, que le daba aún más ese toque intrigante a cualquier conductor, tengo que reconocer que con esa pinta en cualquier ciudad grande de Colombia, me podrían confundir con un fletero, sicario, o cualquier persona que inspira miedo, pero en carretera nacional y con el morral grande que reposaba en el asiento del acompañante era un apasionado más de las ruedas, que quiere conocer el país.

Ya había atravesado algunos departamentos, llevaba algunas horas de viaje, y me sentía un poco cansado, en todo el tiempo que tengo viajando en carreteras son pocas las veces que me para la policía vial, es más común la policía civil o de transito dentro de las ciudades.

Atravesé Bosconia, iba en la vía a Aguachica, a lo lejos, en un sector muy arborizado y agradable por su sombra, (parecía como si tuvieran cultivos de maderables, porque estaban a orillas de carreteras unos árboles, sembrados en forma simétrica) estaban solo dos conos naranjas, y una sola motorizada, no le di mente, llevaba los papeles en regla, además por estas fechas es muy común el acompañamiento de la policía, pero tuve que bajar la velocidad, iba a 110km/h, y no quería un comparendo de navidad, razón por la cual descendí la velocidad hasta los 75Km/h, cuando me acercaba a los conos salió uno de los policías y me hizo señas de que me orillara.

De inmediato supe que aquel policía estaba apurado por plata, pues esos retenes de solo dos conos, y una sola motorizada no son tan legales, pero tampoco me iba a poner a discutir como muchos lo hacen.

-Caballero buenas tardes, me colabora con una requisa-.

Fueron las palabras del policía que me mando a orillar, su otro amigo estaba entretenido en el celular.

A Ese policía le pongo unos 34 años, era un moreno claro, de unos 173cm de estatura, gruesecito, pero no de gym, una barriga un poco pronunciada, y algo de marcas en la cara como por acné en la juventud, pero que a su edad no se veían mal, al contrario, esas pequeñas cicatrices le daban un aire como de basto, muy interesante.

No tuve problema, baje mi morral, me quite el casco, y me eché hacia atrás, para estirar un poco la espalda, sacudí los pies y le pregunte.

- Está bien así, o quiere que me quite la chaqueta, y los guantes.

- Así tranquilo, es solo una requisa por rutina.

El policía estaba morboso, no voy a decir que estaba muy bueno, simplemente daba morbo, pero no le di trascendencia.

En su operativo normal, pidió los papeles de la moto, todo en regla, me preguntó que de donde venía, y que hacia donde iba, a lo cual le respondí sin problemas, recuerdo su gesto cuando alzo las cejas en tono de asombro – debes llegar con ese culo cansado, con tantas horas de viaje-.

No sé qué paso por mi mente, si nunca vi a ese policía con intensión de nada, pero mi respuesta creo que no fue la más acertada.

- Jajajaja no hombre, normal, ese culo mío aguanta bastante.

Esa frase se la solté sin parpadear, mirando fijamente a sus ojos, y pude notar claramente como su pupila se dilato.

Comencé a ver que la atmosfera tomo un rumbo totalmente diferente.

- Jajaajaja algo así nos pasa a nosotros, pasamos todo un turno en moto, y uno se acostumbra, lo único malo es la barriga que nos sale.

Añadió el policía, intentando hacer algo de plática.

-puedo descansar unos minutos acá con ustedes, quiero estirar las piernas-.

No sé si de verdad quería descansar, o más bien ver hasta dónde podía llegar.

Su compañero jamás se percató de nada, a ratos le hacia algunos comentarios triviales, pero estaba pegado en el cel.

Me pregunto por el pueblo a donde iba, que que tal era, y la conversación se volvió a enfriar, cunado había dado por descartado todo, me hizo la pregunta que un hombre jamás le debe hacer a otro hombre, a menos que quiera inventar algo con el:
- ¿Mira y que, vas a visitar a tu mujer o la dejaste en tu casa pa ir a visitar un pelito? Tan pronto termino de soltar esa frase trago una cantidad de saliva, y su mirada no fue capaz de sostenérmela a mis ojos, en realidad había soltado ese comentario muy nervioso, yo solo lo mire fijamente, y decidí seguirle el juego.

- No hombre, yo no tengo mujer, ando solo, estoy muy pelao para comprometerme, solo tengo 24 años.

- Añadí como intentando una conversación más intrigante.

- Oye pero aparentas más; te creo el que no tengas mujer, pero que estés solo, noooo eso no te lo creo, eres bastante pintica pa andar solo, me imagino como te llueven las hembritas.

- Ya esa frase no vino sola, vino de una pequeña acomodada de verga, a lo cual yo jamás disimule, clave mi mirada tan fija, que eso lo excitó a él aún más.

- A eso es muy cierto, uno nunca pasa solo.

En ese momento detalle algo que para mí es fundamental en un hombre: sus manos, en mi experiencia son ellas quien reflejan si un hombre está casado o no.

Para mi grata sorpresa, no tenía ni anillo, y además unas uñas muy mal cortadas, y algo sucias, no creo que si tuviera esposa, ésta le permitiera tener esas uñas tan pésimas, que a la larga terminaban añadiendo morbo, al hacerlo ver más basto.

- Es como en esta profesión, no sé qué tiene el uniforme pero ayuda a levantar buenas hembritas, a donde uno llega, siempre hay un hembrita que se lo quiere dar a uno, cuando estaba recién empezando era que no perdonaba ninguna, peladita que se me brindaba, peladita a la que se lo enterraba, y con ganas, pa que no me olvidaran, tanto que hasta marikas se levanta uno.

- Ya con esta frase, y su tocadera de bulto, pude ver que estaba parolo.

- Y a los marikas también se la has enterrado?

Añadí ya para llegar al grano.

- El problema de enterrársela a un marika es que son muy bocones, y si lo haces en el pueblo donde vives, te voletean-.

Entendí entonces que ya todo estaba dicho.

- González (que era el apellido registrado en la marquilla del uniforme) mka, tengo ganas de orinar, donde lo puedo hacer, que el olor después no les valla a incomodar.

Ya no pretendía perder más tiempo, así que puse esa excusa para ver si me seguía.

- Ven, orina detrás de esos árboles, al fondo, deja el bolso ahí, mi compañero lo cuida (la verdad del compañero no repare nada, ese man como que sabía que Gonzales era mka, y lo respetaba, pero no creo que compartiera sus gustos).

- Atravesamos la cerca, y comenzamos a caminar unos metros, hasta donde los carros se veían, pero no tan cercanos.

Era imposible orinar estando parolo, y le pregunte, no vas a orinar.

El semblante de aquel policía había cambiado por completo.

Tenía una cara de excitación única, a lo cual, mirándome fijamente, y sin hablar, desabrocho la correa, y se sacó la verga bien templada y babosa.

- Mira, como la tienes, no creo que la vayas a dejar así.

Era una verga normal, unos 17 cm, morena, gruesa, torcida hacia la derecha, unos huevos grandes si, muy bien rellenos, y una cantidad de líquido seminal, que de una se me hizo agua la boca.

Me acerque a él, y recogió en su dedo liquido seminal, y me lo unto en los labios.

- Chupa, me dijo.

Me quite la chaqueta y los guantes, me arrodille, y simplemente le pase la punta de la lengua por la punta de la verga.

Pegó un gemido de placer.

- Ufffff, chupa mka, chupa, me tienes muy arrecho.

- Cálmate, déjame que goce esa verga.

Me puso sus manos sobre mi cabeza, hundiéndomela en su verga, pero yo ponía resistencia, en realidad quería hacerlo que me recordara por la mejor mamada.

Comencé con la punta de la lengua a pasársela por la cabeza, despacito despacito, ese man estaba desesperado, y lubricaba aún más, y ese olor a sudor (pero no desagradable, sino como el humor más bien) me excitaba a mi aún más.

Luego me metí solo la cabeza de la mondá, y comencé a chupársela rapidito, como se mezclaba el precum con la salida, hacía que se deslizara súper rápido, cuando de repente, me la trague todita todita.

- Uyyyyyyy marikaaaaaa que deliciaaaaaa, que cosa tan sabrosaaaaa, uyyyyyyyyyy, nunca me había hecho eso.

Yo sé que soy un bueno chupándola, y sé que eso amaña mucho a la gente, tanto que la mayoría de ocasiones, disfrutan tanto la mamada que se olvidan de pedirme culo, porque no quieren que pare.

Así dure un buen rato, chupándosela despacito, porque eso lo desperraba aún más, le lamia las bolas, y de vez en cuando, me pasaba la verga por la barba, pero esto le generaba mucha sensibilidad.

En un momento lo recosté a un árbol, y comencé a succionar suave, mientras se la chupaba, ese policía inclinaba las piernas, me apretaba el cabello, me acariciaba la barba, no sabía qué hacer, se quejaba, me decía que despacio, que no se quería venir, a lo cual yo ignoraba, pues sabía que estaba tan excitado, que pronto se vendría.

Continúe, mi buen trabajo, hasta que sentí como me apretaba durísimo le pelo, y me empujaba a que me tragara toda la verga, sentí como esos chorros de semen caliente, empezaron a llenar mi boca, y mientras el salía, yo seguía succionando, lo cual lo estimulaba a botar muchísimo más semen, hasta el punto, en que empezó a salírseme esa leche de la boca, regándose por mi mandíbula, y cayendo al piso.

Inmediatamente termino de eyacular, me restregó, parte del semen de la mandíbula por la cara.

Mientras me decía.

- Joda pelao, nadie nadie me había mamado la verga así, joda como siempre lo quise, un man machito, barbado, grande, pinta, y que chupara así de sabroso.

Yo solo me reí, escupí el semen que me quedaba y le dije que llegando a la carretera, me regalara agua para lavarme la cara, a lo cual accedió, me trajo una bolsa con agua, y me presto el pañuelo para que me secara.

Cuanto termine, me recibió la bolsa y el pañuelo, diciéndome:

- Hey pelaito, me gustaste mucho, mira, yo vivo en el pueblito que sigue, si quieres quédate esta noche, vivo solo, y salimos, mañana estoy de descanso, si así la mamas, no me imagino como culeas, quédate, me gustaría tomarnos una cerveza.

Yo me reí, no pensé que aquel policía que se las tiraba de déspota, se hubiera encaprichado conmigo así.

- Nada amigo, tengo que continuar viajando, si quieres de regreso.

Me regalo su número, y me pidió el mío, pero el di un numero falso, volví a acomodar las cosas para el viaje y me fui.

Yo aún conservo su número, pero nunca lo he vuelto a llamar, incluso de regreso, tuve la sensación de hacerlo, pero preferí que me recordara como el motociclista casual que le dio la mejor mamada.

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